Hoy recibimos al sexólogo Manuel Lucas, quien nos asegura que la sexualidad puede aportar más bienestar, más autoestima y en suma, más vida, a las mujeres que han sufrido un cáncer de mama. Por lo que no hay excusa para no tenerla en cuenta.

El día que una
mujer recibe la noticia de que padece un cáncer de mama,
cambian bruscamente el orden de sus prioridades. La supervivencia
es entonces la meta, y el miedo a un futuro incierto es la obsesión. Las
preocupaciones y los deseos de la vida cotidiana quedan relegados a un segundo
lugar.
Y entre ellos la sexualidad.
Inmediatamente
comienza un proceso de carrera de
obstáculos. Cirugía, espera de
resultados analíticos y anatomopatológicos, quimioterapia y radioterapia, van
quemando etapas dolorosas, y van produciendo efectos en el organismo, que afectan al bienestar, al esquema corporal,
a la autoestima y sin duda también a la sexualidad.
Si todo va
bien -el 86% de las mujeres con cáncer de mama sobreviven más de 5 años-
conforme se van superando las etapas, comienzan a recuperarse prioridades
perdidas, y la sexualidad aparece de nuevo, pero puede hacerlo seriamente
dañada, si no se ha cuidado durante todo el proceso. Conozco parejas, que no
han recuperado su actividad sexual después de pasados varios años desde el
diagnóstico de cáncer de mama.
Según
estudios, aproximadamente el 50% de las
mujeres que han tenido cáncer de la mama sufren de disfunciones sexuales
prolongadas. Según otros estudios, el interés por mejorar la sexualidad en
pacientes de cáncer de mama parece cobrar importancia cuando han transcurrido, al menos cuatro años desde la finalización
del tratamiento y los problemas sexuales no suelen resolverse por sí solos
durante los dos primeros años, tras la enfermedad, y
muchas veces pueden permanecer constantes. Demasiado
tiempo.Es cierto que el efecto iatrogénico de la quimioterapia, y más tarde
de los tratamientos antiestrogénicos, pueden afectar al deseo sexual y sobre
todo a la lubricación vaginal, pero mi experiencia me ha enseñado que el efecto
más importante,lo producenlos cambios en
la imagen corporal, y como consecuencia los problemas de autoestima. El
deseo de ser deseados, es una de las más importantes dimensiones del deseo
sexual. Y claro, la mujer comienza a sentirse no deseada, cuando la cirugía y
la quimioterapia, le hacen sentir, que su imagen corporal está destrozada.
Por esto, es muy importante el asesoramiento sexual,
en cada una de las etapas del tratamiento oncológico. Y la pareja, cuando
existe, puede jugar un papel determinante en cada momento.
Y digo que es
muy importante, porque la sexualidad, por más que se le intente ningunear y
reprimir, es decisiva para el bienestar de la personas. Y además puede ser un potente instrumento rehabilitador,
paliando todos los efectos negativos de este doloroso trayecto. Un fuerte apoyo
para elevar la autoestima tan dañada en la mujer con cáncer de mama, y para el
reencuentro consigo misma y con la pareja.
La sexualidad
puede aportar más bienestar, más
autoestima y en suma más vida, a las mujeres que han sufrido un cáncer de
mama.No hay excusa para no tenerla en
cuenta.