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miércoles, 12 de diciembre de 2012

La sexualidad en el cáncer de mama


Hoy recibimos al sexólogo Manuel Lucas, quien nos asegura que la sexualidad puede aportar más bienestar, más autoestima y en suma, más vida, a las mujeres que han sufrido un cáncer de mama. Por lo que no hay excusa para no tenerla en cuenta. 

kiss El día que una mujer recibe la noticia de que padece un cáncer de mama, cambian bruscamente el orden de sus prioridades. La supervivencia es entonces la meta, y el miedo a un futuro incierto es la obsesión. Las preocupaciones y los deseos de la vida cotidiana quedan relegados a un segundo lugar. Y entre ellos la sexualidad.

Inmediatamente comienza un proceso de carrera de obstáculos. Cirugía,  espera de resultados analíticos y anatomopatológicos, quimioterapia y radioterapia, van quemando etapas dolorosas, y van produciendo efectos en el organismo, que afectan al bienestar, al esquema corporal, a la autoestima y sin duda también a la sexualidad.

Si todo va bien -el 86% de las mujeres con cáncer de mama sobreviven más de 5 años- conforme se van superando las etapas, comienzan a recuperarse prioridades perdidas, y la sexualidad aparece de nuevo, pero puede hacerlo seriamente dañada, si no se ha cuidado durante todo el proceso. Conozco parejas, que no han recuperado su actividad sexual después de pasados varios años desde el diagnóstico de cáncer de mama.

Según estudios, aproximadamente el 50% de las mujeres que han tenido cáncer de la mama sufren de disfunciones sexuales prolongadas. Según otros estudios, el interés por mejorar la sexualidad en pacientes de cáncer de mama parece cobrar importancia cuando han transcurrido, al menos cuatro años desde la finalización del tratamiento y los problemas sexuales no suelen resolverse por sí solos durante los dos primeros años, tras la enfermedad, y muchas veces pueden permanecer constantes. Demasiado tiempo.Es cierto que el efecto iatrogénico de la quimioterapia, y más tarde de los tratamientos antiestrogénicos, pueden afectar al deseo sexual y sobre todo a la lubricación vaginal, pero mi experiencia me ha enseñado que el efecto más importante,lo producenlos cambios en la imagen corporal, y como consecuencia los problemas de autoestima. El deseo de ser deseados, es una de las más importantes dimensiones del deseo sexual. Y claro, la mujer comienza a sentirse no deseada, cuando la cirugía y la quimioterapia, le hacen sentir, que su imagen corporal está destrozada.

Por esto, es muy importante el asesoramiento sexual, en cada una de las etapas del tratamiento oncológico. Y la pareja, cuando existe, puede jugar un papel determinante en cada momento.

Y digo que es muy importante, porque la sexualidad, por más que se le intente ningunear y reprimir, es decisiva para el bienestar de la personas. Y además puede ser un potente instrumento rehabilitador, paliando todos los efectos negativos de este doloroso trayecto. Un fuerte apoyo para elevar la autoestima tan dañada en la mujer con cáncer de mama, y para el reencuentro consigo misma y con la pareja.

La sexualidad puede aportar más bienestar, más autoestima y en suma más vida, a las mujeres que han sufrido un cáncer de mama.No hay excusa para no tenerla en cuenta.